Muere Josep Roqueta, reconocido empresario del sector del pescado

¡Lo echaremos de menos!
Josep Roqueta era un hombre muy inquieto, que vivía la vida al mismo ritmo que el producto que comercializaba. Muy deprisa, muy rápido. Su mirada era como un faro, no paraba de dar vueltas controlándolo todo. No se le escapaba nada, pero no ha podido controlar lo más importante: su final.
Tenía muy claro sus objetivos personales y empresariales. Sabía cuando tenía que entrar en un lugar y lo que debía hacer. Cuando lo hacía, nadie cuestionaba su liderazgo.
Ha traído el crecimiento de la empresa familiar que dirigía, tal y como tenía previsto. Conocía perfectamente en quien se apoyaba familiarmente y avanzaba sin dudar. Si era necesario se planteaba vender, sabiendo que poco después ya compraría el producto, la casilla o la sociedad.
A pesar de todo lo expresado era una persona que sabía escuchar. Informaba a la vez que preguntaba. Tenía la necesidad de demostrar que lo conocía todo. Este hecho generaba confianza. Su trato lo hacía patente.
Su cerebro iba a una velocidad de vértigo. A veces, incluso, le faltaba tiempo para decir lo que pensaba. La prueba es que confundía los nombres de sus interlocutores. Es que ya estaba pensando otra cosa. “La haré gorda”, decía. Este talante provocó que tuviera enemigos, seguro. Pero, es cierto que tenía muchos más amigos que confiaban en él. Aunque, lo que nadie podrá discutir es que era un referente, y no tanto por el producto que traía y cómo lo vendía, sino, sobre todo, por cómo hacía las cosas.

Por ser quien eras y, sobre todo, como eras, ¡te echaremos de menos, Josep!

Joaquim Ros