Willy Müller: “El gran reto ha sido unir diferentes sectores en un mismo espacio”

Entrevista a Willy Müller, arquitecto de Mercabarna-flor

9 de septiembre de 2008

¿Qué siente cuando ve en funcionamiento Mercabarna-flor?
Pienso en el tiempo que ha pasado desde que empezamos a diseñarlo. En todas las cosas que me han pasado en este tiempo, tanto personal como profesionalmente. Mercabarna-flor ha sido una de las experiencias más ricas e intensas de mi vida.

¿Por qué?
Básicamente, porque ha sido un proceso largo. Hemos trabajado en diferentes proyectos de mercado, en diferentes emplazamientos.... A todo esto, se sumaba la ansiedad de un sector que quería tener un nuevo mercado. Esta situación nos puso a todos los implicados una presión especial. Por esto ha sido tan intenso. 

¿En qué se inspiró a la hora de diseñar Mercabarna-flor?
En un viaje en Brasil visité el mausoleo de un ex-presidente del país. Era un edificio en forma de pirámide rota. Esto me hizo reflexionar sobre la posibilidad de hacer una construcción con una gran cubierta que se transforma en pared o con una pared que no se distinguiera de la cubierta. La idea que tenía clara desde el principio y que se ha mantenido hasta ahora es que quería hacer un centro logístico en el que la cubierta tuviera un atractivo especial.

Imagine que no puedo ver la cubierta, ¿cómo me la describiría?
A mí me gusta decir que es como un caparazón, en el sentido más orgánico. Es decir, bajo el caparazón hay algo que se mueve, en este caso, la actividad generada por el mercado. Espero que esta cubierta se acabe convirtiendo en un referente visual y que también sea representativa de la actividad que se desarrolla en el mercado.

¡Qué todos los que pasen a diario por la autovía de Castelldefels identifiquen de un vistazo Mercabarna-flor!
La verdad es que trabajar en un edificio ubicado en los entornos de la ciudad te da una gran libertad. Es un entorno privilegiado, lleno de oportunidades, sin ley a la hora de diseñar. Por esto, creo que llenar los espacios que rodean la ciudad con naves industriales en forma de cajón, edificios opacos, vacíos de contenido, es una lástima. El paisaje pide edificios de imagen innovadora y, en este sentido, Mercabarna-flor cumple estos requisitos.

¿Cuáles han sido las principales dificultades del proyecto?
Realmente, Mercabarna-flor no aparenta la complejidad que tiene. Cuando se piensa en un mercado de la flor, todo el mundo ve la imagen de un edificio de apariencia más o menos bonita en el que se comercializan flores. Pero, en el caso de Mercabarna-flor, la complejidad viene dada porque hemos diseñado un espacio único.

Único, ¿en qué sentido?
Durante estos últimos años, hemos visitado diferentes mercados de todo el mundo para aprender de otras experiencias similares y detectamos que en ninguno de ellos convivían en un mismo espacio la flor, la planta y los complementos. Por norma general, estaban en centros separados. En cambio, en Mercabarna-flor se ha hecho un esfuerzo inmenso por agrupar todos los sectores bajo una misma estructura arquitectónica. Este ha sido el grande reto de este mercado.

Supongo que unificar las necesidades de las diferentes empresas que trabajan en el Mercado y que comercializan diferentes productos, no ha sido fácil...
La relación con los empresarios del Mercado no ha sido mucho más difícil que con otros clientes. Cuando iniciamos un proyecto trabajamos con dos premisas: imponer nuestros criterios arquitectónicos y ser flexibles con las demandas del cliente. Parece contradictorio, pero es en este punto dónde se establece la verdadera negociación con el cliente y, así, todo llega a buen puerto.

¿Qué ha supuesto Mercabarna-flor en su carrera profesional?
Ha sido un gran reto, una oportunidad para practicar nuevos modelos de arquitectura. Además, la obra pública siempre comporta un plus de responsabilidad ya que, a parte de la estética, hay que crear espacios que den servicios.