“Veo la Mercabarna del futuro con un recinto de 130 hectáreas, dónde las empresas puedan crecer...”

Entrevista a Jordi Maymó, director general de Mercabarna

20 de febrero de 2008

Roser Lapuente

Después de 25 años trabajando en Mercabarna, los último 21 como director general, Jordi Maymó dejará la empresa a mediados de marzo para dedicarse a un nuevo proyecto agroalimentario. Con unas 90 hectáreas de terreno y 800 empresas, Mercabarna es actualmente el clúster agroalimentario más importante del sur de Europa y un referente en todo el mundo.

P- Veinticinco años es media vida laboral. De todo lo que ha impulsado en Mercabarna, ¿de qué se siente más satisfecho?
R- Para mí lo más satisfactorio es haber conseguido que empresas pequeñas y medianas de carácter familiar, y del país, hayan invertido sobre espacio público. Esto demuestra que han entendido que su actividad tiene un componente de servicio colectivo y, a la vez, han estimado que las ventajas que les aporta Mercabarna son superiores al inconveniente que supone invertir sin reforzar, a la vez, el patrimonio familiar con la compra de los terrenos, tal y como han hecho históricamente los empresarios en Cataluña.

P- El desarrollo de la Zona de Actividades Complementarias (ZAC), el cambio de horario del Mercado de Frutas, la apuesta por el Sector Cárnico y el Matadero... . Usted es un hombre con visión de futuro. ¿Esto es un don, hacen falta estudios...?
R- Ante todo, lo que hace falta es tener un proyecto muy bien definido y creer firmemente en él. Después, hace falta crear un equipo de personas que comparta estas ideas y que te ayude a ponerlas en práctica, incluso mejorándolas. Es evidente que tu proyecto ha de estar en sintonía con la evolución de los tiempos y los cambios sociales.

P- ¿Así es cómo empezó a gestarse la ZAC de Mercabarna?
R- Cuando nos hicimos cargo de Mercabarna, en su recinto había básicamente los mercados, y nosotros creíamos que tenía que ser algo más. Durante las primeras propuestas de desarrollo de la ZAC nos encontramos con la oposición y la incomprensión de muchos, que sólo miraban la realidad desde el prisma de su propia empresa. Ahora nadie niega que la ZAC, ligada a los mercados, es el gran éxito de Mercabarna. Y esto lo debíamos hacer personas que entendiéramos el sector, pero que no tuviéramos intereses directos en él.

P- Usted siempre ha sido partidario de dialogar y trabajar conjuntamente con los empresarios ubicados en Mercabarna. ¿El balance de esta forma de actuar le sale positivo?
R- El diálogo ha sido clave. En principio, para conseguir credibilidad porque los empresarios nos veían como Administración y, para ellos, la Administración estaba muy alejada. Pero, además, creo que es imposible gestionar bien temas que tienen gran contenido de intereses privados de empresas diferentes, sin contar con ellas.
Por lo tanto, en Mercabarna pasamos del mundo de las ordenanzas al de los pactos y del mundo de la acción unilateral a la acción concertada. Hay que señalar también que las asociaciones empresariales han facilitado este diálogo.


P- Mercabarna es como una pequeña ciudad, con una actividad frenética. ¿Cuándo se ha sentido más solo?
R- Nunca me he sentido solo, siempre he tenido respaldo. Es evidente que el director general es el máximo responsable y hay decisiones que debe tomar en última instancia, lo que comporta cierta soledad, pero esto va implícito con la responsabilidad y ha de asumirse sin ningún problema.

P- Y, ¿nunca ha sentido algún temor?
R- Miedo, bien, bien, no, pero recuerdo que en 1994 presentamos el proyecto de renovación de la línea de sacrificio del vacuno al Consejo de Administración de Mercabarna... . Era un proyecto que representaba una gran inversión, para poder competir con los mataderos privados y adaptarlo a las nuevas normativas higiénico-sanitarias nacionales y comunitarias. El Consejo de Administración no lo veía claro, pero asumió el reto porque confiaba en el equipo directivo de Mercabarna. Aunque, eso sí, nos exigieron un compromiso personal expreso.

P- Pero ustedes estaban seguros, ¿no?
R- Sí, pero era una decisión que comportaba cierto riesgo, porque el éxito de la operación, aparte de tener un muy buen equipo en el Matadero, dependía de que las empresas del sector cárnico de Mercabarna invirtieran en el recinto, apostando por el Matadero. Por suerte, así fue, y ahora tanto las empresas del sector cárnico de Mercabarna como el Matadero gozan de un buen posicionamiento dentro del sector.

P- ¿Recuerda momentos de mucha ilusión?
R- Sí, muchos, muchísimos: llegar a un acuerdo después de una larga y complicada negociación, proponer una idea para alguno de los colectivos de empresarios de los diferentes sectores de Mercabarna y que estos la hicieran suya y la mejoraran...

P- ¿Puede concretar alguno?
R- Un momento de mucha ilusión fue cuando, en 1991, Mercabarna acogió el Congreso de la Unión Mundial de Mercados Mayoristas. En ese momento, muchas personas del sector agroalimentario de todo el mundo pudieron conocer el funcionamiento de Mercabarna. Fue el inicio del prestigio internacional del que gozamos, porque nos hemos convertido en objetivo de muchos mercados que quieren solucionar problemas que nosotros ya tenemos resueltos. A partir de entonces todas las iniciativas que vamos desarrollando son centro de atención a nivel internacional.

P- ¿Así nació Mercabarna, Servicios Externos?
R- Sí, este servicio de asesoría, que presta Mercabarna actualmente, nace con los años, ante la gran demanda de profesionales del sector agroalimentario de todo mundo que quieren conocer a fondo diferentes aspectos de la realidad de Mercabarna, para aplicarlos en sus ciudades. Por eso, para poder prestar este servicio en las mejores condiciones, lo convertimos en una actividad organizada y, a la vez, valorada.

P- Más momentos de alegría...
El 14 de febrero pasado, cuando se oficializó mi relevo en el marco del Consejo de Administración de Mercabarna. Recibí el reconocimiento sincero a mi trabajo por parte de los diferentes representantes de los accionistas de la Compañía. Fue un momento muy emotivo, un momento que recordaré siempre.

P- ¿Qué hay que hacer para generar beneficio año tras año en una empresa de capital público, como es el caso de Mercabarna, dónde las decisiones no siempre pueden responder a criterios estrictamente económicos?
R- Cuando un servicio público permite a empresarios generar beneficios, es evidente que debe poder autofinanciarse, cubriendo el coste de los servicios que presta. Ha retribuir todos los factores de producción, incluido el capital, y crear la suficiente reserva económica para hacer frente a nuevas inversiones de mejora y crecimiento. Hoy en día no hay nadie que plantee este tipo de servicio público con criterios de subvención continua.

P- ¿Qué le ha quedado por hacer? o ¿qué le hubiera gustado acabar?
R- Me hubiera gustado estar presente en el momento en el que se firme con alguna empresa el primer contrato con vigencia más allá de 2020, que es el límite temporal que Mercabarna tenía desde su constitución. Hace mucho tiempo que se habla de una Mercabarna sin limitaciones en el tiempo y, esto, ya está prácticamente conseguido, pero sólo será una realidad cuando alguna empresa pueda tener derechos y obligaciones más allá de esta fecha. También me hubiera gustado poder participar en la inauguración Mercabarna-flor.

P- ¿Cómo le gustaría que fuera el futuro de Mercabarna?
R- Yo veo la Mercabarna del futuro con un recinto de 130 hectáreas, dónde las empresas actuales puedan crecer y, a la vez, incorporar nuevas tecnologías, todo esto manteniendo el principio básico que se garantiza en cualquier mercado.

P- ¿Y cúal es?
R- Que una empresa pequeña de carácter local pueda competir en igualdad de condiciones con una multinacional.

P- ¿Y el proyecto de futuro que va a impulsar...?
R- Es un proyecto que también ha de contribuir a posibilitar a Mercabarna cruzar una nueva frontera, en este caso la frontera tecnológica. Yo la emplazo a que nos veamos dentro de unos cuantos meses. Entonces, le podré explicar más cosas. No obstante, le puedo decir que este proyecto de futuro, sumando con Mercabarna, contribuirá a incrementar el liderazgo de nuestra ciudad en el campo agroalimentario.