Montse Ventosa: "Las compañías mejor preparadas son las que tienen una cultura de empresa que engancha a la gente"

Entrevista a la presidenta de la Fundación Truthmark y Stickyculture

A menudo, la motivación de los trabajadores no está en la lista de prioridades de la gestión de una empresa. Pero, realmente, ¿sabemos el coste que supone para una compañía tener al personal desmotivado? Montse Ventosa nos da algunas claves para mejorar la gestión de personas y la motivación en el entorno laboral.

P- En los últimos 5 años han asesorado a 350 empresas y más de 1 millón de trabajadores. ¿De qué manera les han ayudado?
R- Los hemos ayudado a crear una cultura de empresa que enganche a su gente. Sobre todo, el trabajo ha consistido en darles ese extra que les falta en el ámbito de la comunicación interna para que fueran capaces de comunicar los valores de la empresa a sus trabajadores.

P- ¿Los valores de la empresa?
R- Está demostrado que las empresas mejor preparadas para el futuro son aquellas que tienen la capacidad de crear una cultura de empresa, en base a la marca y a los valores diferenciales que tiene la compañía, donde el personal se sienta enganchado y motivado con este proyecto.

P- Pero a empresas medianas o pequeñas como las que tenemos en Mercabarna quizás les cueste más hacerlo, ¿no?
R- Al contrario, lo tienen más fácil para motivar, porque es más sencillo que el trabajador vea el impacto que su trabajo tiene en los resultados. Pero, también, como contrapartida, el precio que paga una empresa pequeña por la desmotivación es mayor.

P- ¿Y eso?
R- Si tienes 10 trabajadores y uno no está motivado, tu empresa lo notará significativamente. Si tienes 1.000 y 7 están desmotivados, la empresa seguirá funcionando...

P- En general, por lo que ustedes han captado, los trabajadores de las empresas españolas ¿están suficientemente motivados?
R- Depende de las empresas, pero en general no vamos demasiado bien de motivación. Todavía está muy extendida esa creencia de que la empresa es mala y que sólo quiere explotar al trabajador. Desgraciadamente, hay casos que es así. Pero eso no quita que cambiemos aquello de "la empresa ha crecido a costa nuestra", por "la empresa ha crecido gracias a nosotros, al esfuerzo compartido".

P- ¿Y cree que esto les preocupa realmente las empresas?
R-Sí, en general, les preocupa, pero como no tienen soluciones disponibles, se les hace un mundo. Así que es un tema que se aparca y, a menudo, se acaba por no hacer nada.

P- Según ha detectado usted, las empresas de Mercabarna ¿están preocupadas por la motivación de su personal?
R- La mayoría son medianas o pequeñas empresas que están luchando por adaptarse a los nuevos tiempos y, además, muchas son firmas con mucha tradición que siempre han hecho las cosas de una determinada manera. Sin embargo, hay una preocupación por saber qué pueden hacer para que el personal tenga con una actitud más positiva en el trabajo. Son conscientes de que algo hay que cambiar y ¡eso ya es mucho!

P- ¿Y qué se puede hacer?
R- Primero, esto, tener la conciencia de que hay que cambiar los comportamientos. Segundo, crear una cultura de empresa, basada en unos valores que conecten con la gente y que sean creíbles. Tercero, definir cuál es nuestra manera de hacer las cosas como empresa, qué nos diferencia de las otras compañías y fomentar que el personal quiera formar parte de esto. Y, por último, apoyar a los trabajadores para que actúen en base a esta cultura compartida.

P- ¿Lo del golpecito en la espalda, aún funciona?
R- La manera más eficiente de motivar es dar las gracias, pero de verdad. Como el golpecito en la espalda, que debe ser de verdad. Y, además, esto debe ir acompañado de toda una cultura de empresa que valore y respete el trabajo de las personas. Lo que no vale es dar un golpecito en la espalda y, a continuación, pegar cuatro gritos.

P- ¿Qué necesitan los trabajadores?
R- Que les vean. Es decir, que vean que trabajan, que se esfuerzan, y que se les reconoce el trabajo bien hecho. Pero, desgraciadamente, hay más facilidad para ver lo que se hace mal, cuando realmente está demostrado que se aprende más cuando se reconoce lo que se hace bien.

P- Es básico hacer una distinción entre los que trabajan bien y los que no lo hacen, ¿no?
R- Sí, y desgraciadamente, todavía está muy extendida la cultura del "café para todos", donde las condiciones laborales son homogéneas, con independencia de si el trabajador hace mejor o peor su trabajo o de si está más o menos motivado. Creo que se debería empezar a reconocer a los trabajadores que se esfuerzan.

P- ¿Este diría que es uno de los errores más comunes?
R- Sí, y también el de adoptar soluciones obsoletas a la hora de liderar. ¡Hay que modernizar la forma de dirigir a la gente!

P- Pero, ¿cómo?
R- Si quieres alcanzar la excelencia debes dar autonomía y responsabilidades a tu personal y que tengan capacidad para innovar. Y tú, como líder o propietario, debes ser transparente, salir de tu despacho y aprender a compartir las problemáticas con el personal, así los implicarás y crearás un sentimiento de unión frente a los retos.

P- ¿Así debe ser un buen líder?
R- Mira, más que motivar un buen líder debe aprender a no desmotivar. Por ejemplo, no cumplir promesas, desmotiva.

P- Y la motivación ¿genera beneficios?
R- ¡Innumerables! Los trabajadores se ausentan menos y trabajan más. Además, están más preocupados porque las cosas salgan bien en el trabajo y eso lo notan los clientes, que quedan más satisfechos. Los problemas se solucionan antes, se obtienen mejores resultados y se alcanzan los objetivos. En definitiva, el personal dará un extra sin que tú se lo pidas.

P- En el actual contexto de crisis, ¿qué papel juega la motivación?
R- Es clave. Estamos en un momento de reinvención y, si eres capaz de motivar a tus empleados, seguro que crecerás como empresa. Tendrás mejores resultados, ¡aunque no siempre desde el principio! Hay que hacer una inversión, no en dinero, sino en actitud y en hacer cambio de chip. Pero una vez que lo haces, todo cambia.